La joyería española acaba de marcar un hito histórico. La Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) ha inscrito oficialmente la “Joyería de Córdoba” como Indicación Geográfica (IG) para productos artesanales e industriales, convirtiéndose en la primera denominación española en obtener este reconocimiento dentro del nuevo sistema europeo de protección. Esta decisión supone mucho más que un reconocimiento institucional. Representa un respaldo al saber hacer de generaciones de artesanos cordobeses y dota al sector de una herramienta jurídica que permitirá proteger internacionalmente la autenticidad de una de las tradiciones joyeras más prestigiosas de Europa.
La inscripción de “Joyería de Córdoba” se produce dentro del nuevo sistema europeo de indicaciones geográficas para productos artesanales e industriales, que entró en funcionamiento el 1 de diciembre de 2025 y cuya gestión corresponde a la EUIPO. Hasta ahora, las indicaciones geográficas europeas estaban reservadas principalmente a productos agroalimentarios como vinos, quesos o aceites de oliva. Con la entrada en vigor de esta nueva normativa, la Unión Europea amplía la protección a sectores artesanales e industriales cuyos productos deben su reputación, calidad o características a un territorio concreto y al conocimiento desarrollado en él. La joyería cordobesa es la primera española en acceder a este registro, un hecho que la sitúa entre las referencias europeas en materia de protección del patrimonio artesanal.
Esta denominación cubre anillos, pulseras, collares, pendientes y otras piezas de joyería fabricadas en oro, plata o platino. Las piezas pueden incorporar perlas naturales o cultivadas, piedras naturales o sintéticas, o esmaltes. Se caracterizan por la calidad de su diseño y sus acabados, así como por una relación óptima entre peso y volumen. Todas las fases de producción y el envasado deben realizarse dentro del término municipal de Córdoba, en Andalucía y siguiendo los usos tradicionales. Unos requisitos que contribuyen a preservar la integridad y autenticidad de las piezas, así como su vínculo con la zona.
Dicha protección permite actuar frente al uso indebido de la denominación, las imitaciones y cualquier utilización fraudulenta del nombre, incluso cuando estas se produzcan en plataformas de comercio electrónico o canales digitales de venta. Se trata de una herramienta especialmente relevante en un mercado cada vez más globalizado, donde la reputación y el origen de los productos constituyen uno de los principales valores diferenciales.
“El registro de “Joyería de Córdoba” incorpora una tradición española centenaria a un marco europeo común de reconocimiento y protección. Va a permitir a los productores salvaguardar su reputación colectiva y competir sobre la base de la autenticidad y la calidad. Es un ejemplo de cómo un saber hacer local distintivo puede convertirse en un activo europeo protegido. Las indicaciones geográficas contribuyen al desarrollo económico de nuestras regiones y, al mismo tiempo, ayudan a preservar el patrimonio artesanal e industrial de Europa para las generaciones futuras“, afirma João Negrão, director ejecutivo de la EUIPO.
La joyería cordobesa cuenta con una historia de más de mil años. Las técnicas de filigrana ya estaban documentadas en la ciudad durante el Califato de Córdoba, en el siglo X. En siglos posteriores, los gremios locales de plateros contribuyeron a consolidar una tradición artesanal que continúa viva a través de talleres especializados, centros de formación y un sector joyero altamente desarrollado. La ciudad alberga, además, el Parque Joyero de Córdoba, el mayor complejo empresarial especializado en joyería de Europa.
“Este registro va más allá del reconocimiento de una tradición firmemente consolidada. Aportará beneficios concretos al sector joyero cordobés al ayudar a impedir el uso indebido de la denominación y garantizar que quede reservada a los productores que cumplan el pliego de condiciones acordado. Además, permitirá a las empresas locales reforzar el valor de su patrimonio compartido y de sus conocimientos especializados en el mercado europeo“, añade Elisa Rodríguez, directora de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).
Herramientas para facilitar el registro
Con el objetivo de impulsar este nuevo sistema, la EUIPO ha desarrollado distintas herramientas digitales dirigidas tanto a productores como a administraciones públicas.
Entre ellas destaca GIportal, la plataforma a través de la cual pueden presentarse las solicitudes de registro, y GIview, la base de datos pública que permite consultar todas las indicaciones geográficas registradas y los expedientes en tramitación.
El organismo europeo también ha reforzado su oferta formativa mediante cursos, talleres y recursos en distintos idiomas destinados a facilitar el acceso al sistema y mejorar el conocimiento sobre la protección de las indicaciones geográficas.

