MEW Jewellery es una marca de joyería personalizada fundada en España por Mariana Soto de Tena y Willam Eccles. Cada pieza nace de la cercanía con quien la lleva y del cuidado artesanal. Son joyas únicas y personales, hechas a mano con técnicas tradicionales, que celebran momentos, emociones y recuerdos. Lo que empieza como metal en bruto se transforma en pequeñas obras personales que perduran en el tiempo, heirlooms pensados para acompañar a quien los posee, y después pasar a la siguiente generación despertando un sentimiento que trasciende lo meramente material.
¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional y por qué decides dedicarte al sector de la joyería?
Mi trayectoria profesional siempre ha estado vinculada al mundo creativo y emprendedor. Desde pequeña he vivido muy de cerca el valor de la artesanía y del trabajo hecho con dedicación. Mi abuelo tenía una fábrica de tejidos y en mi familia siempre se respiró ese respeto por los oficios y por la creación tradicional, la que es desde siempre y para siempre. Mi madre heredó también ese espíritu emprendedor, transmitiéndome la importancia del esfuerzo, la constancia y la pasión por construir algo propio.
Con esos pilares muy presentes y con un amor especial por las joyas, que para mí lo son no solo por lo que son o por los materiales con los que están hechas, sino por cómo están hechas y por las historias que guardan, nació MEW. Anteriormente, estudié Diseño de Moda en el IED y después, junto con Will, nos mudamos a Londres, donde vivimos durante ocho años. Allí pudimos conocer de cerca una escena creativa muy dinámica que amplió nuestra forma de entender el diseño y donde, casi sin darnos cuenta, empezamos a dar las primeras puntadas de lo que poco después terminaría siendo MEW.
La esencia de vuestra marca es la personalización. ¿Cómo nació la idea de crear una firma donde cada joya se concibe como una pieza única?
La idea de la personalización nace de una forma bastante natural. Siempre he sentido que las joyas tienen algo muy especial; acompañan momentos importantes, marcan etapas y en muchas ocasiones pasan de una persona a otra con el tiempo. A mí siempre me ha emocionado ver un grabado antiguo en una joya y pensar quién la llevó antes, para quién fue hecha y cómo, de alguna manera, ha conseguido llegar hasta hoy burlando el paso del tiempo.
Desde el principio quise que MEW fuera una marca donde cada pieza pudiera tener ese significado personal. Más que crear joyas en serie, me interesaba crear piezas que conectaran con quien las lleva, que reflejaran un recuerdo, un vínculo o un momento concreto.

Desde la creación de la marca hasta hoy, ¿cómo ha evolucionado vuestra propuesta creativa y vuestra relación con el cliente?
Desde la creación de MEW, nuestra propuesta creativa ha seguido un hilo conductor claro; la capacidad de capturar recuerdos y emociones en cada joya. Empezamos con una colección, y con el tiempo hemos explorado nuevas formas, técnicas, materiales y acabados, incorporando colecciones que amplían nuestra visión sin perder la esencia de la marca. Comenzamos vendiendo únicamente en España, y hoy nuestras piezas llegan a clientes de todo el mundo a través de nuestra tienda online.
¿Ha cambiado el tipo de cliente que busca una joya personalizada en los últimos años? ¿Creéis que la personalización está redefiniendo la forma en que entendemos la joyería?
Sí, en los últimos años se nos ha abierto un mercado internacional muy interesante. Ahora llegan clientes que buscan marcas que cubran un nicho y aporten un valor especial: no quieren piezas hechas en serie, sino joyas personales, creadas por y para ellos, donde pueden participar en el diseño y dejar su propio sello.
Son personas a las que no solo les encanta la joyería, sino que también saben lo que buscan y valoran la historia, la técnica y el significado detrás de cada pieza. Eso nos permite crear joyas que conectan de manera mucho más directa y auténtica con quien las lleva.
La personalización no es algo nuevo, siempre ha existido un público que busca piezas con significado y autenticidad. Hoy, este interés se refleja en un auge de la joyería personalizada, pero lo cierto es que hay personas que desde siempre valoran joyas únicas capaces de reflejar su historia y sus emociones.
¿Qué importancia tiene el saber hacer en vuestro proceso de creación?
El saber hacer es el corazón de nuestro proceso de creación. Cada joya, según la colección, recorre un camino artesanal que requiere precisión, conocimiento y experiencia. Desde el diseño del prototipo inicial, al fundidor, al especialista que repasa cada pieza, hasta quienes las montan, engastan, graban o chapan: trabajamos con manos expertas en cada etapa, profesionales altamente cualificados, capaces de cuidar cada detalle y preservar la delicadeza y el valor emocional de cada pieza.
En este sentido y como trabajáis con artesanos joyeros de España, ¿creéis que el oficio joyero español está suficientemente reconocido?
Sin duda, España cuenta con un oficio joyero de enorme tradición y calidad, pero a veces no recibe todo el reconocimiento que merece. Trabajar con artesanos españoles nos permite no solo aprovechar su saber hacer y su experiencia, sino también poner en valor un patrimonio de técnicas y conocimientos que se han transmitido de generación en generación. Creemos que marcas como la nuestra tienen la oportunidad de mostrar al mundo la excelencia y la delicadeza del trabajo artesanal español, y de demostrar que detrás de cada joya hay manos expertas, historias y dedicación que merecen ser apreciadas.

¿Qué diferencia vuestro enfoque de otras propuestas del mercado?
Muchas marcas incorporan piezas personalizadas dentro de sus colecciones, pero en MEW la personalización es nuestra esencia: es lo que hacemos mejor y lo que define la marca. Además, ofrecemos joyas personalizadas en plata de ley, lo que no es tan habitual en el mercado. Crear piezas únicas en plata, en lugar de limitarse al oro por su valor o rentabilidad, requiere un proceso costoso y artesanal que no muchas marcas pueden permitirse. Esa combinación de personalización total, cuidado artesanal y accesibilidad es nuestra ventaja: podemos ofrecer piezas únicas, hechas a medida, sin depender de la producción en serie, algo que nos distingue claramente en el mercado.
¿Qué tipo de piezas os solicitan más los clientes?
Es curioso cómo cada colección termina vinculándose a diferentes momentos de la vida de nuestros clientes. Por ejemplo, la colección I Am se ha convertido en un regalo muy popular para madres, con nombres o iniciales de sus hijos. Los sellos, en cambio, suelen ser piezas que la gente se autoregala, reflejando su estilo y personalidad, mientras que los gemelos casi siempre se compran para bodas.
¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta hoy una marca que apuesta por la creación totalmente personalizada?
El mayor reto de una marca que apuesta por la creación totalmente personalizada es equilibrar la exclusividad y el detalle artesanal con la viabilidad de producción y la calidad. Cada pieza requiere tiempo, dedicación y la intervención de especialistas en cada etapa, por lo que no se puede producir en serie, y eso encarece el trabajo. Además, vivimos en un mundo en el que queremos todo para ayer, y a veces algunos clientes se decepcionan si no reciben su joya en pocos días. No todos terminan de entender el valor del trabajo artesanal y del tiempo que implica crear una pieza única. Mantener la calidad y la delicadeza, mientras transmitimos el valor emocional y personal de cada joya, es un desafío constante.
¿Cómo os gustaría que fuera el futuro de vuestra marca?
Nuestro objetivo es que MEW siga creciendo, siempre fiel a su esencia. Queremos consolidarnos como una marca de referencia en personalización, llevando la joyería artesanal a un reconocimiento global donde se valore su exclusividad, su significado y la dedicación que hay detrás de cada pieza.

