Bvlgari abre un nuevo capítulo en la historia del Octo Finissimo con una colaboración sin precedentes junto al maestro relojero independiente Vianney Halter. Por primera vez, un relojero independiente toma como punto de partida el movimiento emblemático de esta colección para reinterpretarlo desde su propia visión.
El resultado es el Octo Finissimo Dual Time × Vianney Halter, una creación en la que dos identidades perfectamente reconocibles encuentran un lenguaje común. Diseñado conjuntamente por Fabrizio Buonamassa Stigliani, director ejecutivo de Creación de Productos de Bvlgari, y Vianney Halter, el reloj explora una estética retrofuture que parece situarse a medio camino entre la época victoriana y la ciencia ficción, con referencias a las obras de Julio Verne y a la ingeniería de precisión.
Vianney Halter ocupa un lugar singular en el mundo de la alta relojería. Apasionado de la aviación, la mecánica y los cómics, el relojero independiente ha construido una identidad estética inmediatamente reconocible, en la que sus creaciones se convierten tanto en esculturas mecánicas como en instrumentos para medir el tiempo. Detalles de inspiración industrial, múltiples indicaciones y una complejidad arquitectónica tridimensional forman parte de su particular lenguaje relojero, que le ha convertido en una de las personalidades más singulares y coleccionadas de su generación. La colaboración con Bvlgari supuso, por tanto, un ejercicio de adaptación mutua.
“Disfruto con asociaciones como esta; obligan a mi mente a adaptarse a las exigencias de la otra parte“, explica Vianney Halter. El relojero señala que, cuando diseña sus propias piezas, suele concebir simultáneamente el movimiento y la caja, mientras que el Octo Finissimo, con su estética y maestría técnica específicas, planteó un reto diferente. La clave estuvo en encontrar un equilibrio entre la esencia de Bvlgari y su propio lenguaje creativo y mecánico.
Por su parte, Fabrizio Buonamassa Stigliani destaca que una colaboración implica decidir qué está dispuesto a aportar y qué está dispuesto a recibir cada creador. En el caso de Vianney Halter, los puntos en común aparecieron desde el principio y el resultado fusiona ambos universos sin perder la identidad de ninguno.
El Octo Finissimo representa para Bvlgari la unión entre la ingeniería relojera y una estética italiana refinada. La colección, reconocida por sus 10 récords mundiales, ha construido su identidad sobre la búsqueda constante de nuevos límites técnicos y una interpretación contemporánea de la elegancia.
En esta nueva creación, la característica geometría de la caja y su rigurosa disciplina proporcional permanecen intactas. Sobre ellas aparece el lenguaje visual de Vianney Halter. Cuatro esferas independientes en ópalo blanco, color emblemático del relojero, aportan una identidad inmediata. Las acompañan unas agujas de perfil característico en azul y una aguja de segundos rematada con una punta de flecha roja. El rotor, visible a través del fondo, incorpora además la firma de Vianney Halter.
Cada elemento parece pertenecer simultáneamente a los dos mundos: la arquitectura depurada del Octo Finissimo sirve de escenario para una construcción de esferas que refleja la estética característica del relojero independiente.

Complejidad técnica bajo una apariencia depurada
Tras la apariencia contenida del reloj se esconde una considerable complejidad técnica. La caja de 40,5 mm está formada por más de 50 componentes. Su construcción exigió resolver diferentes desafíos, desde la planitud milimétrica de los elementos hasta el desarrollo de protectores de corona integrados. Cada detalle debía cumplir una doble función: preservar la estética depurada del Octo Finissimo y, al mismo tiempo, garantizar la hermeticidad del conjunto.
La creación nació de una experiencia completamente integrada y fue orquestada por los equipos de Bvlgari, desde el diseño de la caja y la esfera hasta los acabados, el movimiento y su mecánica. El reloj fue fabricado íntegramente en los talleres de Saignelégier y Le Sentier, donde se desarrolló también la compleja arquitectura necesaria para incorporar las nuevas funciones.
El Octo Finissimo Dual Time × Vianney Halter está impulsado por el nuevo calibre BVF 200, de apenas 5,49 mm de grosor. El movimiento cuenta con carga automática mediante microrrotor y ofrece una reserva de marcha de 60 horas. Para esta colaboración se desarrollaron módulos específicos destinados a integrar las funciones GMT, fecha y día/noche.
También las esferas plantearon un desafío particular. Los cuatro elementos de ópalo debían presentar una homogeneidad perfecta y, al mismo tiempo, integrar diferentes técnicas. La miniaturización de los componentes obligó a desarrollar herramientas de producción específicas, reflejo del nivel de precisión requerido para trasladar la visión de Vianney Halter al universo del Octo Finissimo. Y, pese a esta complejidad, el reloj mantiene las proporciones que definen la colección: 40,5 mm de diámetro y 9,70 mm de grosor.
La colaboración se presenta en dos versiones limitadas, diferenciadas principalmente por los materiales de la caja y la configuración de la correa o brazalete.
La primera está realizada en titanio cepillado, un acabado que aporta una estética mineral y contemporánea y que pone en primer plano la riqueza cromática de las cuatro esferas de ópalo. Limitada a 30 ejemplares, incorpora un brazalete integrado de titanio cepillado con cierre desplegable.
La segunda versión apuesta por el oro rosa, combinado con acabados pulidos y satinados. La calidez del metal establece un diálogo diferente con las esferas de ópalo y se completa con una correa de aligátor marrón. Esta interpretación está limitada a tan solo 15 ejemplares, convirtiéndose en la versión más preciosa de la colaboración.
El Octo Finissimo Dual Time × Vianney Halter representa, en definitiva, un ejercicio de equilibrio. La rigurosa geometría de Bvlgari convive con la complejidad tridimensional y el carácter retrofuturista de Vianney Halter, mientras que la arquitectura ultrafina del Octo Finissimo incorpora nuevas funciones sin renunciar a las proporciones que han definido a la colección.

