La joyería vuelve a demostrar su fortaleza como el segmento más dinámico del mercado del lujo. Así lo confirma la actualización del informe mundial de Bain & Company y Altagamma, presentada a finales de junio, que sitúa a esta categoría como el principal motor del crecimiento dentro de los bienes personales de lujo, en un momento en que el sector comienza a dejar atrás dos años de desaceleración.
Según el estudio, el mercado mundial de artículos personales de lujo podría crecer entre un 2 % y un 4 % durante 2026, alcanzando un valor estimado de entre 365.000 y 373.000 millones de euros, siempre que continúe la recuperación de la demanda en mercados clave como Estados Unidos y China. Y es que, aunque el contexto internacional continúa condicionado por factores geopolíticos, la inflación y la evolución de la economía global, el sector parece haber iniciado una nueva etapa en la que el crecimiento dependerá menos del aumento de precios y más de la capacidad de las marcas para generar valor y conectar con sus clientes.
Dentro de todas las categorías analizadas, la joyería destaca como la de mejor comportamiento. Mientras sectores como la marroquinería o el calzado continúan acusando la ralentización del consumo, las joyas mantienen una demanda sólida gracias a su capacidad para combinar valor emocional, artesanía, exclusividad y percepción de inversión.
El informe señala que los consumidores siguen considerando las joyas como compras con significado y permanencia, frente a otros productos de lujo más vinculados a las tendencias estacionales. Esta resiliencia convierte al sector joyero en uno de los principales pilares sobre los que se apoya la recuperación del mercado.
En este contexto, uno de los cambios más significativos es el papel de Estados Unidos como principal impulsor del crecimiento. La demanda interna ha superado las previsiones iniciales y los consumidores más jóvenes están contribuyendo de forma decisiva al aumento de las ventas, especialmente en categorías como joyería, belleza y moda.
En paralelo, China comienza a ofrecer señales positivas tras varios ejercicios de debilidad. El crecimiento del comercio digital y la recuperación gradual del consumo están favoreciendo una mejora del mercado, aunque Europa continúa mostrando un comportamiento más moderado debido a la reducción del turismo internacional y a un consumo local todavía contenido.
El consumidor busca autenticidad y significado
Más allá de las cifras, Bain identifica una transformación profunda en el comportamiento del consumidor de lujo. Después de años marcados por fuertes incrementos de precios, los compradores exigen ahora una mayor relación entre calidad, creatividad y valor percibido. La joyería responde especialmente bien a esta nueva demanda. La combinación de diseño, tradición artesanal, exclusividad y capacidad para transmitir emociones convierte cada pieza en una compra con un componente patrimonial que trasciende la moda.
Los expertos consideran que el éxito futuro de las marcas dependerá cada vez más de su capacidad para ofrecer productos auténticos, experiencias personalizadas y un relato capaz de conectar con consumidores que buscan algo más que un logotipo.
Por ello, el informe también pone de manifiesto que la digitalización continúa transformando el lujo. Cerca de la mitad de los consumidores ya utiliza herramientas de inteligencia artificial para descubrir productos, comparar opciones o inspirarse antes de realizar una compra. Al mismo tiempo, el mercado de segunda mano gana protagonismo como parte habitual del proceso de decisión. Para las empresas joyeras, este escenario representa una oportunidad para reforzar la innovación, apostar por la personalización y consolidar el valor diferencial de las piezas realizadas con excelencia artesanal.
Después de varios años marcados por la incertidumbre, la joyería vuelve a confirmar que no solo resiste mejor los cambios del mercado, sino que se ha convertido en el principal referente de crecimiento para una industria del lujo que busca recuperar el equilibrio y volver a conectar con un consumidor cada vez más exigente.

