El oro ha perdido cerca del 25% de su valor desde los máximos históricos registrados a finales de enero y un 20% desde el inicio de la guerra en Irán, protagonizando la caída más rápida desde la crisis financiera de 2008. Como afirman los expertos, el metal dorado se ha visto afectado por el fortalecimiento del dólar tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero, además de las mayores expectativas de subidas de tipos para frenar la inflación.
La onza de oro alcanzó el pasado 29 de enero un récord de 5.595,47 dólares, pero desde entonces inició una pronunciada tendencia bajista que la llevó a situarse por debajo de los 4.100 dólares, niveles no vistos desde noviembre. Pese a una ligera recuperación en las últimas sesiones, el retroceso acumulado ronda el 24,5%.
El comportamiento del metal ha sorprendido a los mercados, especialmente porque se produce en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra entre Estados Unidos e Irán, un escenario en el que históricamente el oro suele reforzar su papel de refugio para los inversores. Sin embargo, el fortalecimiento del dólar y las crecientes expectativas de nuevas subidas de tipos de interés para contener la inflación han pesado más sobre las cotizaciones.
Según los analistas de XTB, el oro ha necesitado apenas 91 sesiones para entrar en territorio de mercado bajista, una velocidad de corrección que no se observaba desde la crisis financiera global. En 2008, entre julio y septiembre, el metal también sufrió una caída cercana al 25%, al pasar de cotizar en torno a los 1.000 dólares por onza a niveles próximos a los 750 dólares.
A pesar del severo ajuste, los expertos recuerdan que el comportamiento del oro suele estar sujeto a fuertes episodios de volatilidad y que la evolución de la inflación, la política monetaria de los bancos centrales y el desarrollo de las tensiones geopolíticas seguirán marcando el rumbo del metal precioso durante los próximos meses.

