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sábado 30 agosto 2025
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El oro, la industria de los diamantes y el auge de la joyería premium con Javier Fernández

Javier Fernández lleva en la industria 10 años, es Gemólogo y Tasador y quién mejor qué él para charlar sobre la evolución de la industria en estos últimos meses, cómo, en tan poco tiempo, han cambiado tanto las cosas y qué podemos esperar a medio-corto plazo teniendo en cuenta los diferentes escenarios a los que se enfrenta la industria. 

Háblanos un poco sobre ti y tu papel en el sector joyero; cómo llegaste a él y a qué te dedicas

Soy abogado y publicista, pero la verdad es que, al cabo de los años, y como enamorado de las piedras preciosas y de los minerales, comencé mi andadura como tal en el sector, convirtiéndome en Gemólogo por la GIA y en Tasador por la AETA. De ahí tuve oportunidad de trabajar en empresas del sector en diferentes eslabones de la cadena de valor, tras completar mi MBA, permitiéndome adquirir un conocimiento muy completo de la industria, teniendo la suerte de haber aprendido de profesionales muy admirables en todas ellas. 

Actualmente, trabajo llevando las operaciones para una marca de alta relojería suiza en uno de los grandes grupos de lujo del mundo. Estoy feliz. Tengo la suerte de trabajar en un sector que me encanta y del que disfruto enseñando y aprendiendo. 

El sector ha cambiado mucho en poco tiempo, ¿qué es lo que más te llama la atención de su evolución? 

Yo llevo en la industria unos 10 años. Desde que entré hasta hoy me he dado cuenta de varios acontecimientos que están contribuyendo a que cambie el panorama de la joyería en España (y en el resto del mundo) como las nuevas generaciones de consumidores y sus consecuencias: descenso de las bodas en España (en los últimos 20 años ha habido un 18% menos de matrimonios), Autocompra vs Regalo, inseguridad creciente en las ciudades y redes sociales en las que prima la experiencia frente a lo material. También otros acontecimientos como el oro llegando a máximos históricos, la irrupción del diamante de laboratorio, la polarización entre joyería de nivel bajo y alta joyería (el segmento de joyería media o lujo medio sufre) y factores macroeconómicos y conflictos geopolíticos.

¿Qué opinas sobre la última decisión del GIA de etiquetar los diamantes creados de otro modo?

Me parece una decisión muy acertada pero que llega algo tarde. La irrupción del diamante de laboratorio ha tenido su parte positiva y su parte negativa, pero lo que nunca se debía haber permitido, desde mi punto de vista, es haber creado confusión en el sector de la joyería, tanto en fabricantes, como en tiendas, como al consumidor final; por ejemplo, confundir a fabricantes con dolo “colando” partidas con sintético, confundir al consumidor final poniendo el foco en la sostenibilidad y la ética, cuando esto es más que discutible (y puedo demostrarlo) o tratar, desde el punto de vista comercial, de la misma forma al diamante natural y al diamante sintético ya que son dos categorías diferentes, y siempre debieron estar bien diferenciados. Uno siempre tendrá valor en mercado secundario, el otro sólo pierde valor; uno tiene el encanto de ser único y geológico siendo producto de miles de millones de años de antigüedad, el otro se produce en masa en una fábrica; uno aporta valor en cada uno de los eslabones de la cadena de valor (caso de Botswana, que pasó a ser de las últimas economías del mundo, a situarse entre las más ricas de África, y usando los recursos para la construcción de hospitales, escuelas y otras infraestructuras de relevancia) mientras que el otro sólo beneficia a países como China e India, acortando la cadena de valor y sin beneficiar a la Comunidad. 

La industria ha crecido mucho y ha abierto las puertas a consumidores que antes ni se planteaban comprar un diamante. Eso ha creado mercado que, quien sabe, algún día acaben comprando naturales. Pero, ante todo, las reglas deben estar claras y bien marcadas, y la información que se ofrezca sobre ellos debe ser clara, transparente y nunca con ánimo de confundir al usuario final. 

¿Y sobre la industria de los diamantes en general? ¿Crees que se estabilizará a corto plazo? 

La industria del diamante en general (para uso de joyería e industrial), ha crecido y sigue creciendo. De hecho, se espera un crecimiento del 3% a nivel global. Lo que pasa es que gran parte de este crecimiento viene dado por el diamante sintético en joyería y para uso industrial. El diamante natural ha sufrido caídas de precio significativas, y hoy parece un tema muy delicado, pero no hay que olvidar que los diamantes han sufrido bajadas de precios en varias ocasiones a lo largo de la historia contemporánea, especialmente cuando experimentaron caris económicas en 1929, 2008 y 2023; cuando se produjeron burbujas especulativas como la del 1980; cuando cambiaron las condiciones estructurales del mercado, como ahora, con los diamantes de laboratorio; o cuando se producen momentos de menor demanda. 

Pero a diferencia de otras commodities, el mercado de diamantes ha estado históricamente vigilado por grandes actores (como De Beers, Alrosa, Rio Tinto…), que han intervenido mediante oferta restringida y marketing para proteger su valor percibido. Esta vez, pienso, y espero, que ocurrirá lo mismo. De hecho, ya hemos visto como De Beers ha cerrado su marca de joyas con diamantes de laboratorio Lightbox, Bowtswana ha controlado la extracción para evitar un mayor sobre estocaje… 

Hay que estar muy atentos también a ver cómo afecta el tema arancelario de USA porque se están produciendo cuellos de botella y sobre estocaje en centros de corte como Surat en la India al ser ahora más cara su exportación a USA… ¿Saldrá fortalecida Europa de esto? Será interesante ver cómo se desarrolla este asunto en los próximos meses.  Sin duda, llevará un tiempo hasta que vuelva a fortalecerse el diamante, pero soy optimista.

El oro ha subido mucho en los últimos años, ¿cómo crees que puede seguir afectando esto al sector? 

Es complejo responder a esta pregunta dadas las circunstancias actuales, pero si tuviera que dar mi opinión, y tal y como está el panorama geopolítico en estos momentos, diría que el oro continuará subiendo.  Sólo en este año ha experimentado una subida cerca del 20% desde enero, y no tiene pinta de que vaya a bajar. De hecho, Goldman Sachs y JP Morgan estiman subidas en el corto y media plazo que puedan alcanzar hasta los 3.800 $/onza. Para los joyeros y fabricantes no es la mejor noticia. Echo de menos ver piezas pesadas, de una apariencia robusta y contundente; pero la realidad es que, con esos precios, no tienen más remedio que buscar la ligereza en las piezas, innovar para lograr la mejor relación peso-apariencia, incluso reinventarse con nuevas aleaciones.

¿Y al consumidor? 

Para el consumidor final, en el mundo de la alta joyería, la subida la podrá seguir asumiendo el comprador, pero desde luego, en la joyería de lujo medio o accesible (y sin marca), esto va a hacer que el consumidor se lo piense dos veces antes de realizar la compra, y desde luego, que la compra por impulso disminuya en gran medida. 

¿Crees que el consumidor vuelve a valorar la joyería premium y la alta joyería? 

La verdad es que yo diría que sí que parece que haya un movimiento de “slow-fashion” ahora, y que el consumidor esté valorando más la calidad antes que la cantidad. Pero cuando analizamos más a fondo al consumidor de hoy en día, nos damos cuenta de que para responder a esta pregunta hay que ir más allá.

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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