La elegancia es uno de los pilares sobre los que Longines ha construido su identidad. Desde su lanzamiento en 2005, la Longines Master Collection ha sintetizado buena parte de los códigos históricos de la manufactura, combinando precisión técnica, funciones relojeras y una estética clásica concebida para trascender generaciones. Ahora, la colección abre un nuevo capítulo. El rediseño mantiene sus elementos fundamentales, pero introduce nuevas proporciones, cajas de construcción renovada, biseles cóncavos y esferas con acabados más ricos. El resultado es una interpretación contemporánea de una de las líneas más reconocibles de Longines, que amplía además su propuesta con nuevos cronógrafos, modelos con fases de la luna y versiones de tres agujas.
La Longines Master Collection nació en 2005 como una síntesis del legado relojero de la marca. Entre sus rasgos distintivos se encuentran los números arábigos, inspirados en el Longines Weems con ajuste de segundero de 1928, que aportan continuidad histórica y contribuyen a definir la identidad visual de la colección.
El nuevo diseño no rompe con ese legado, sino que lo interpreta desde una perspectiva actual. La posición central de la esfera, la armonía de las proporciones y el equilibrio entre funcionalidad y estética siguen siendo fundamentales, mientras que las nuevas cajas y los biseles cóncavos aportan una silueta más fluida y contemporánea.
Las esferas adquieren también un mayor protagonismo. El motivo de grano de cebada, inspirado en el guilloché, genera profundidad y un sutil juego de luces que cambia con el movimiento de la muñeca. En determinados modelos se combina con subesferas grabadas, acabados acaracolados y detalles arenados. La colección se amplía ahora en diferentes tamaños, desde los 30 hasta los 41 mm, y con distintas configuraciones que permiten explorar varias expresiones de la elegancia de Longines.
Además, este lanzamiento viene acompañado de una nueva campaña de marca: The Home of Elegance. La propuesta reúne bajo un mismo techo a los Embajadores de la Elegancia de Longines: Kate Winslet, Eddie Peng, Jennifer Lawrence, Henry Cavill, Zhao Liying y Yosh Yu. El escenario funciona como una representación de la propia idea de elegancia de la firma: un espacio cálido, auténtico y atemporal en el que distintas personalidades, culturas y estilos conviven de forma natural.
Aunque más que un simple escenario, el “Hogar de la Elegancia” se plantea como un espacio de conexión. Cada embajador representa una interpretación individual de la elegancia, pero todos comparten unos mismos valores. Por ello, la campaña busca transmitir una idea de elegancia alejada de la rigidez, basándose en la actitud, la armonía, la comodidad y la autenticidad. En este universo, la Master Collection aparece como una extensión natural de esos valores. La precisión, la estructura y el refinamiento de los relojes dialogan con la personalidad de sus embajadores, reforzando el vínculo entre expresión individual y diseño atemporal.
Chrono Monopusher: el regreso de una tradición
Una de las grandes novedades es la llegada del Longines Master Collection Chrono Monopusher, disponible por primera vez en dos modelos de 41 mm equipados con escala de pulsómetro. El concepto de cronógrafo monopulsador apuesta por la sencillez: las funciones de inicio, parada y reinicio se controlan mediante un único pulsador integrado en la corona. Una solución que combina la sofisticación mecánica con un funcionamiento intuitivo.
La escala de pulsómetro situada en el perímetro exterior de la esfera permite calcular el ritmo cardíaco a partir del cronometraje de un determinado número de latidos, normalmente 30. Su origen está ligado al ámbito médico, donde doctores y enfermeras utilizaban este sistema antes de la aparición de los monitores electrónicos de frecuencia cardíaca.
Aunque hoy su función práctica ha quedado relegada frente a las tecnologías actuales, el pulsómetro conserva un importante valor histórico y estético como referencia a los cronógrafos vintage.
En el interior de ambos modelos se encuentra el calibre automático Longines L799.5, un movimiento mecánico de cuerda manual con rueda de pilares y espiral de silicio. Ofrece una reserva de marcha de hasta 68 horas. La indicación del cronógrafo se articula mediante una aguja central de 60 segundos y un contador de 30 minutos situado a las 3 horas. El movimiento queda visible a través del fondo transparente de zafiro.
La caja redonda de acero inoxidable incorpora un bisel cóncavo y un cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos multicapa en ambas caras. La estanqueidad alcanza los 3 bares, equivalentes a 30 metros.
Las esferas están disponibles en opalino plateado o azul escarchado con efecto grano de cebada, acompañadas por números arábigos aplicados y agujas a juego. Las piezas se completan con correas de cuero de cocodrilo en antracita o marrón con acabado Oxford, dotadas de cierre desplegable de seguridad y microajuste.

Chronograph Moonphase: la complicación como protagonista
La segunda gran incorporación es el Longines Master Collection Chronograph Moonphase, donde las fases de la luna se convierten en uno de los elementos protagonistas de la composición. Los nuevos modelos, con cajas redondas de acero inoxidable de 41 mm, incorporan el calibre mecánico automático L687.5, equipado con rueda de pilares, espiral de silicio y 27 joyas. Su frecuencia es de 28.800 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de hasta 66 horas.
La distribución de las indicaciones busca mantener la claridad de lectura a pesar de la complejidad de las funciones. Las horas y los minutos se acompañan de un pequeño segundero y un indicador de 24 horas a las 9 horas. La fecha se muestra mediante una aguja central en forma de media luna, mientras que el cronógrafo incorpora una aguja central de 60 segundos, un contador de 30 minutos con indicación de día y mes a las 12 y un contador de 12 horas combinado con la indicación de las fases de la luna a las 6.
La esfera plateada estrena un motivo de grano de cebada que aporta textura y profundidad. Las subesferas incorporan un acabado tipo snailing —acaracolado—, mientras que el perímetro exterior presenta detalles arenados. Nueve números arábigos aplicados en azul se combinan con agujas de acero azulado para reforzar la legibilidad y mantener una estética equilibrada.
Como en el Chrono Monopusher, el cristal de zafiro cuenta con tratamiento antirreflejos multicapa en ambas caras y el fondo transparente permite contemplar el movimiento. La estanqueidad es de 3 bares.
El reloj puede combinarse con una pulsera de acero inoxidable o con una correa de cuero de caimán azul, ambas equipadas con cierre desplegable de seguridad y microajuste.
La combinación de cronógrafo, calendario y fases de la luna también forma parte de la historia de Longines. Ya a comienzos del siglo XX, la firma producía relojes de bolsillo con estas complicaciones. Entre ellos destaca un cronógrafo de bolsillo repetidor de cuartos de hora de 1911, equipado con calendario y fases de la luna, que actualmente forma parte de la colección del Museo Longines.

La versatilidad de los modelos de tres agujas
Junto a las nuevas complicaciones, la colección refuerza su propuesta más esencial con nuevos modelos de tres agujas. Disponibles en 30, 34, 39 y 41 mm, estas versiones buscan ofrecer una amplia variedad de expresiones manteniendo una identidad común. A los modelos presentados anteriormente se suman ahora nuevas versiones con esferas azules y opciones de pulseras de dos colores.
El nuevo diseño de la caja, protagonizado por el bisel cóncavo, proporciona un perfil más fluido y contemporáneo, además de favorecer la comodidad sobre la muñeca. Las esferas vuelven a ser el centro de atención. El motivo de grano de cebada aporta profundidad y un juego de luces cambiante, mientras que en determinados modelos de 30 y 34 mm puede enmarcar la parte exterior o extenderse por toda la superficie. Algunas versiones incorporan esferas de nácar blanco o azul escarchado con efecto rayos de sol, combinadas con índices de diamantes engastados con chatón redondo. En los modelos de 39 y 41 mm, el motivo se extiende por esferas plateadas, azul claro o azul oscuro. Los números arábigos aplicados mantienen uno de los códigos históricos de la colección, mientras que las nuevas agujas de acero azulado o bañadas en rodio completan la composición. También se ha eliminado el reborde de la esfera, creando una estética más abierta y mejorando la legibilidad. El logotipo del reloj de arena alado, las coronas de nuevo diseño y los acabados de las cajas completan esta evolución.
Las nuevas pulseras de acero inoxidable incorporan eslabones más cortos y cierres con microajuste. Las correas de caimán, seleccionadas por la calidad de su grano natural, incorporan pespuntes a tono y cierres desplegables con sistema de microajuste.
En el interior encontramos los calibres automáticos exclusivos de Longines L592.5 y L888.5, visibles a través del fondo transparente.

En definitiva, con esta renovación, la Longines Master Collection no abandona los códigos que la han definido durante dos décadas, sino que los amplía. Desde los modelos de tres agujas hasta los nuevos cronógrafos monopulsadores y las versiones con fases de la luna, la colección ofrece ahora un espectro más amplio de tamaños y complicaciones. Las nuevas cajas, los biseles cóncavos y las esferas texturizadas introducen una lectura más contemporánea, mientras que los números arábigos, las proporciones equilibradas y la inspiración histórica mantienen intacta su identidad.

