El mercado global del diamante atraviesa una fase de prudencia en 2026, marcado por el impacto de los conflictos geopolíticos, especialmente la guerra en Oriente Medio, que continúa generando presión sobre los principales centros de comercio y distribución. Según el último informe del Rapaport Group, el sector mostró un comportamiento mixto durante el mes de marzo, reflejo de una industria que avanza sin una dirección clara y condicionada por factores externos.
Uno de los principales indicadores del mercado, el índice RapNet Diamond Index (RAPI), registró una caída del 1,7% en los diamantes de un quilate durante marzo, evidenciando la debilidad en la demanda.
El mercado continúa dividido entre los diamantes de mayor tamaño (más de 1 quilate), que mantienen una demanda relativamente estable y las piedras pequeñas, que siguen sufriendo caídas de precios más pronunciadas. Esta dualidad refleja un cambio en el comportamiento del consumidor, que prioriza piezas de mayor valor frente a productos más accesibles.
El impacto de la guerra en los centros clave
El conflicto en Oriente Medio está afectando directamente a hubs estratégicos como Dubái e Israel, fundamentales en el comercio internacional de diamantes. Esta situación ha generado: disrupciones en la cadena de suministro, menor fluidez en las operaciones comerciales y un aumento de la incertidumbre entre compradores y distribuidores.
Como consecuencia, muchos actores del sector han adoptado una actitud prudente, reduciendo inventarios y retrasando decisiones de compra.
Estados Unidos resiste, Asia sigue débil. El mercado estadounidense continúa siendo el principal motor de la demanda global, mostrando cierta resiliencia pese al contexto económico. Sin embargo, otros mercados clave presentan signos de debilidad como China, que mantiene una demanda baja e India, que sufre el impacto de aranceles y menor actividad exportadora.
A esto se suman factores adicionales como los altos precios del oro, que afectan al poder adquisitivo de los consumidores, y la creciente competencia de los diamantes sintéticos.
Además del contexto geopolítico, el mercado del diamante se enfrenta a otros desafíos estructurales como tensiones comerciales internacionales, evolución de los diamantes de laboratorio, cambios en los hábitos de consumo y cuestiones regulatorias y sanciones.
A corto plazo, las previsiones apuntan a una continuidad de esta tendencia: un mercado fragmentado, con demanda selectiva y fuerte dependencia del contexto global. Aunque existen señales de estabilidad en ciertos segmentos, el sector seguirá condicionado por la evolución del conflicto y por la capacidad de adaptación de la industria a un entorno cada vez más complejo.

