El mercado internacional del lujo mantiene su crecimiento, aunque está cambiando la forma en que los consumidores compran y el valor de sus adquisiciones. Según el informe Luxury Shopping Insights 2026, elaborado por Global Blue, el gasto mundial en compras Tax Free de lujo aumentó un 5% durante el primer semestre de 2026, mientras que el número de compradores descendió un 2%. En paralelo, el gasto medio por cliente creció un 7%, una evolución que refleja el mayor peso de las compras de alto valor.
Los resultados de Global Blue dibujan un mercado internacional con ritmos de crecimiento desiguales y una mayor polarización entre perfiles de compradores. Asia-Pacífico destaca por su expansión, Estados Unidos y Latinoamérica impulsan las compras en Europa, y los cambios en los flujos procedentes de Oriente Medio y China obligan a los destinos y a las marcas a adaptarse. Al mismo tiempo, la concentración del gasto en los consumidores ultra ricos y el avance de la Generación Z plantean dos desafíos distintos: ofrecer una experiencia altamente personalizada a los clientes de mayor valor y captar a nuevas generaciones con expectativas diferentes.
Entrando en detalle, por regiones, Asia-Pacífico (APAC) registró el mayor crecimiento, con un avance del 18% en el gasto Tax Free. Su peso en el mercado analizado también ha aumentado a largo plazo: entre 2019 y 2025 pasó del 20% a casi el 30%.
Europa, por su parte, mantuvo un nivel de gasto similar al de 2025. Tras un comienzo de año más débil, el mercado recuperó dinamismo en mayo y junio, con incrementos del 6% al 7%, favorecido por la evolución de las marcas de relojería y joyería del segmento de lujo exclusivo y por el aumento del gasto medio por comprador.
Estados Unidos se mantiene como el principal mercado emisor de gasto Tax Free de lujo en Europa, al representar el 24% del total, con un crecimiento interanual del 13% durante el primer semestre.
Latinoamérica presenta una evolución todavía más dinámica: el gasto de estos visitantes en Europa aumentó un 22%, impulsado principalmente por Brasil, donde el poder adquisitivo de los compradores creció un 38%. Global Blue relaciona esta evolución con el fortalecimiento de las monedas locales y la ampliación de las conexiones aéreas directas.
Ambos mercados se consolidan así como fuentes relevantes de demanda para el comercio europeo de lujo, aunque sus comportamientos no son idénticos. En el caso estadounidense, el gasto se beneficia de la fortaleza de los segmentos de mayor capacidad económica; en Latinoamérica, el avance se extiende a nuevos flujos de compradores y a clientes de alto poder adquisitivo.
Sin embargo, no todos los mercados emisores evolucionaron positivamente. El tráfico aéreo procedente de Oriente Medio cayó un 19%, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y el adelanto del Ramadán. El número de compradores procedentes de los países del Golfo descendió un 28%, aunque se observaron señales iniciales de recuperación durante julio y agosto.
También se registraron cambios relevantes en los hábitos de viaje de los consumidores chinos. A escala mundial, sus compras de lujo disminuyeron un 18%, mientras que sus destinos se redistribuyeron. Japón experimentó una caída del 47% en el número de compradores chinos, frente a un crecimiento del 123% en Corea del Sur.
Estos movimientos ponen de relieve la importancia de analizar no solo la evolución del gasto, sino también los destinos elegidos por los consumidores y los factores que influyen en sus decisiones de viaje y compra.
Los consumidores que concentran el gasto
Uno de los datos más significativos del informe es la concentración de las ventas en los clientes de mayor patrimonio. Los consumidores ultra ricos representan aproximadamente el 1% de la clientela, pero generan más del 27% de las ventas Tax Free de lujo en Europa.
Su gasto medio por comprador alcanza los 56.000 euros. Este perfil de cliente concede especial importancia a la personalización, la exclusividad y el valor patrimonial de los productos: según una encuesta de Global Blue e Ipsos, el 50% muestra preferencia por los artículos hechos a medida, el 38% valora los servicios de atención personalizada para clientes privados y el 27% considera relevante el potencial de inversión de los bienes adquiridos.
La alta relojería destaca como una de las categorías con mejor comportamiento entre estos consumidores, con un crecimiento del 33% del gasto en Europa. El importe medio por transacción alcanza los 71.000 euros, lo que confirma el peso de las compras de elevado valor dentro del mercado de lujo.
Para las empresas de joyería y relojería, estos datos refuerzan la importancia de desarrollar propuestas exclusivas, servicios personalizados y relaciones comerciales a largo plazo con los clientes de mayor potencial.
Al mismo tiempo, y mientras el número total de compradores de lujo disminuye, la Generación Z destaca como el único grupo de edad que aumenta en volumen. En Europa, el número de compradores de esta generación creció un 8% durante el primer semestre de 2026.
Sus hábitos de consumo presentan diferencias respecto a los clientes ultra ricos. En su caso, la relojería de entrada avanzó un 9%, con un gasto medio por transacción de aproximadamente 10.000 euros.
Aunque sus compras no alcanzan necesariamente los importes del segmento ultra-luxury, la evolución de esta generación resulta estratégica para las marcas que buscan construir relaciones con nuevos consumidores y desarrollar oportunidades de crecimiento a medio y largo plazo. El reto consiste en comprender sus expectativas y ofrecer productos y experiencias coherentes con sus preferencias, sin descuidar a los clientes de mayor capacidad de gasto, que continúan concentrando una parte sustancial del negocio.
Stefano Rizzi, director general de Global Blue en Italia, resume este reto en la necesidad de comprender quién entra en las boutiques y adaptar la experiencia a cada perfil. La formación de los equipos comerciales y la identificación de clientes con potencial de compra se convierten, por tanto, en herramientas esenciales para construir relaciones duraderas.
En cuanto a la industria de la joyería y la relojería, esta evolución supone que la estrategia ya no depende únicamente de atraer más compradores, sino de entender mejor sus motivaciones, adaptar la oferta y aumentar el valor de cada relación comercial. Además, según los datos, el crecimiento depende cada vez menos del volumen de turistas y más de la capacidad de atraer a consumidores con un mayor presupuesto y de ofrecerles productos y experiencias diferenciadas.



