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Lalanne, el taller familiar que madre e hija han reinventado

Una estructura que no rompe con el origen, sino que lo amplía: tres miradas distintas que conviven dentro de un mismo taller y una misma manera de entender la joyería. Así es Lalanne.

En 1991 nacía en Bilbao Lalanne, un taller familiar de joyería artesanal que 30 años más tarde continúa apostando por una forma de creación consciente, basada en el trabajo hecho a mano y en piezas atemporales aunque desde una nueva visión: la de madre e hija.

Todo empieza cuando Lourdes Lalanne decide comenzar a dar forma a sus primera piezas tras formarse en la Escuela Taller de Joyería y Orfebrería de Bilbao. Años después, decide dar un giro a su vida y trasladarse al entorno rural, un cambio que marcaría profundamente su manera de trabajar y que se convertiría en una de sus principales fuentes de inspiración.

Lo que empezó como un camino individual ha evolucionado, más de treinta años después, en una marca familiar que hoy lidera junto a su hija Sara, directora creativa de la marca y Paula, también parte de la familia Lalanne y experta en color y diseño de producto.

Crecí entre herramientas, mesas de joyero y creaciones constantes. Durante años seguí otros caminos, hasta que entendí que quizás esta no era solo su historia (la de Lourdes); también era la mía, y la de Paula. Desde entonces trabajamos juntas cada día; mi madre sigue siendo la esencia y las manos que dan vida a cada pieza, Paula aporta su mirada creativa en el color y diseño y yo me encargo de mostrar la magia de este taller y de hacer que nuestro sueño siga creciendo“, cuenta Sara.

Y así, esta empresa crece sin perder su esencia: el respeto por el oficio, el trabajo hecho a mano y el valor de lo local. Una prueba de cómo las nuevas generaciones valoran, respetan y divulgan un saber hacer tan tradicional, adaptándolo a una nueva era. Por ello, la forma de entender la joyería de Lalanne se basa en que lo importante no es la velocidad, sino el proceso. Dos generaciones conviven hoy en el mismo taller, aportando perspectivas distintas pero trabajando desde los mismos valores.

El resultado son piezas con sello Hecho en España. Cada joya se trabaja íntegramente en el taller ubicado en el Valle de Mena y, desde ahí, se realiza todo el proceso de principio a fin en el mismo espacio. No hay externalización ni división del proceso. Diseño, producción y acabado forman parte de un mismo flujo continuo. Una forma de trabajar que define la identidad de Lalanne.

Oro de 18 quilates, plata reciclada 925 y piedras en bruto definen el lenguaje material de Lalanne, dando forma a un nuevo concepto del lujo donde lo hecho a mano, lo local y lo duradero vuelven a ocupar un espacio central.

En un momento en el que todo va cada vez más rápido, Lalanne se mantiene fiel a otro lugar. Un espacio donde el tiempo es parte del proceso, y donde cada pieza solo cobra sentido cuando ha tenido el tiempo necesario para convertirse en lo que es.

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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