Con Moderniste, Messika inaugura un nuevo capítulo en su historia creativa, explorando el oro como forma escultórica y lenguaje contemporáneo. Concebida como una arquitectura de luz, tensión y volumen, la colección celebra veinte años de innovación de la Maison y afirma una visión decididamente moderna de la Joyería, donde movimiento, dualidad y pureza de la línea se encuentran en equilibrio perfecto.
Veinte años después de fundar su Maison y de haber sido pionera en la firma de los diamantes en movimiento, Messika escribe un nuevo capítulo en el que su fundadora, Valérie Messika, continúa dando forma a una narrativa decididamente contemporánea.
Con la voluntad de romper con las formas del pasado, el Modernismo fue el movimiento artístico que dio paso a un nuevo lenguaje estético, basado en la innovación, la estructura y la pureza de la línea. Valérie Messika bebe de este legado para crear una joya concebida como forma esencial, firmemente anclada en su tiempo.
“Los diamantes siempre han sido centrales en mi vida, pero quería explorar el oro como material en sí mismo. Imaginé una joya concebida como una escultura, no como un ornamento, existente en tres dimensiones. La pureza y la fuerza de la arquitectura modernista me guiaron en la creación de Moderniste“, afirma Valérie Messika.

Transformando el oro en arte
Surgiendo del oro, emerge una forma donde los opuestos se fusionan: sombra y luz, círculo y cuadrado, simplicidad y sofisticación. Moderniste es una nueva declaración joyera, una escultura tallada en oro, audaz en su intención; un manifiesto de su tiempo que celebra veinte años de creatividad.
Aunque el oro ocupa el primer plano, los diamantes permanecen siempre presentes. Juntos dialogan, capturando e intensificando el resplandor. Pulida o cepillada, cada textura revela una vibración distinta y, con ella, una emoción singular.


Una geometría que además equilibra lo masculino y lo femenino, donde poder y sensibilidad se sostienen como una sola entidad; el círculo apacigua, el ángulo afirma. Dos energías opuestas, ahora fundidas en una única arquitectura joyera.
“Moderniste juega con la paradoja, y sin embargo su diseño se percibe como una certeza inmediata“, añade Valérie Messika. “Minimalista, pero meticulosamente elaborada, revela una armonía nacida del contraste y de la luz“.



