El reciente conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos está provocando perturbaciones significativas en los mercados de metales preciosos y diamantes, con implicaciones de alcance global para la industria de la joyería y los inversores en materias primas.
Interrupciones en los centros clave de diamantes y logística
Las respuestas militares de Irán, incluyendo ataques a sitios en Israel, Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo, han generado un entorno de incertidumbre que afecta directamente al comercio internacional de diamantes y oro. Uno de los impactos más visibles ha sido la suspensión temporal de operaciones en centros neurálgicos del comercio de diamantes, como el Dubai Multi Commodities Centre (DMCC), considerado desde 2021 el mayor centro de intercambio de diamantes en bruto del mundo.
El presidente del Israel Diamond Exchange confirmó que, aunque la bolsa no está completamente cerrada, sus actividades han sido reducidas considerablemente mientras las tensiones regionales persisten.
Estas interrupciones podrían afectar el flujo de materia prima hacia centros de corte y pulido, como Surat (India), una de las capitales globales de la industria diamantífera, donde la disponibilidad de piedras en bruto podría disminuir y poner presión sobre las operaciones locales.
Kirit Bhansali, presidente del Gem & Jewellery Export Promotion Council (GJEPC) de India, destacó que la región del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) y Oriente Medio no solo es un destino de exportación clave, sino también un centro donde las empresas indias han establecido importantes intereses comerciales. Cualquier prolongación de la inestabilidad —dice— puede influir en el sentimiento de negocio, la movilidad de bienes, importaciones de materias primas y exportaciones de productos acabados.
El oro, refugio y volatilidad
El mercado del oro también ha sentido la sacudida de la crisis. Tras una fuerte caída de cerca del 5% en ciertos periodos reciente debido al fortalecimiento del dólar, los precios del oro han aumentado nuevamente impulsados por la demanda de activos refugio ante la incertidumbre geopolítica.
Diversas fuentes señalan que, en sesiones recientes, el oro se ha negociado al alza, con incrementos de alrededor del 1–2% y recuperaciones tras los descensos previos. Este comportamiento refleja la clásica orientación de los inversores hacia metales preciosos en tiempos volátiles.
Sin embargo, la respuesta del mercado no ha sido unidireccional. En algunas sesiones, tanto el oro como la plata han registrado caídas mientras el dólar ha fortalecido su posición, mostrando que incluso los activos considerados refugio pueden experimentar volatilidad en escenarios de tensión global.
La crisis también ha afectado la logística física del oro, ya que la cancelación de vuelos en importantes centros de trading como Dubái ha limitado el transporte de este metal a otros mercados clave como Suiza, Hong Kong e India. La interrupción temporal de vuelos y rutas de transporte podría restringir los suministros físicos en los próximos días, añadiendo presión sobre la cadena global.

