Con motivo del Día Internacional de la Mujer, diseñadoras, gemólogas, empresarias y directoras creativas de distintas generaciones comparten no solo su experiencia profesional, sino también su visión sobre el presente y el futuro de un sector que evoluciona constantemente. A través de sus voces, exploramos cómo ha cambiado la industria a lo largo del tiempo, qué retos persisten y qué nuevas oportunidades se abren para las mujeres que hoy construyen su camino en ella. Cada historia refleja una perspectiva única marcada por la época, el contexto y la experiencia, pero todas comparten un mismo hilo conductor: la pasión por el oficio y la determinación de dejar huella.
Merche Navarro, Directora general de Clemente Navarro Fabregat S.A. y Presidenta de AVAJOYA, Asociación de Joyeria y Afines de la Comunidad Valenciana.
¿En qué momento del sector comenzaste tu carrera y cómo era entonces la industria para una mujer?
Inicié mi carrera profesional en 2005, en Italia, un país que a nivel cultural es bastante parecido a España. Tras cursar un Máster Universitario en “Ingegneria del Gioiello”, me incorporé a un departamento en el que eran todo hombres, pero no era nada nuevo. Siempre fui de Ciencias, estudié en la Universidad Politécnica y, a excepción de unas pocas carreras, en casi todas había más chicos que chicas.
La industria de la joyería en concreto tiene una dinámica muy particular, puesto que históricamente ha estado más masculinizada en la parte técnica y empresarial, pero con una fuerte presencia femenina en diseño, venta y consumo. Hoy esa estructura está cambiando de forma significativa. Cada vez vemos más mujeres en posiciones técnicas y de dirección y hombres integrándose en ámbitos más creativos y comerciales.
Formar parte de esa evolución ha sido especialmente estimulante, porque me ha permitido contribuir a ampliar el espacio femenino en áreas técnicas y de gestión.
¿Sentiste que tu generación tuvo que abrir camino o que ya encontró estructuras más consolidadas?
Afortunadamente pertenezco a una familia y a una generación que ya entendió que todos teníamos derecho a las mismas oportunidades, y nunca viví discriminación en ese sentido. Por lo tanto, crecí y me formé bastante ajena a estas cuestiones, evaluando siempre a las personas como profesionales y conocedoras de su materia, independientemente de si eran hombres o mujeres.
Sinceramente, durante mi desarrollo nunca me planteé demasiado este tema, lo que me hace pensar que muchos cambios ya estaban en marcha cuando me incorporé al sector. Curiosamente, es ahora, después de más de veinte años y de muchos avances, cuando algunas estructuras, planteamientos o comentarios se perciben más obsoletos. Eso también forma parte de la evolución natural de cualquier industria: ir puliendo ciertas inercias para que el sector avance en un contexto cada vez más sano y profesional.
¿Crees que las mujeres lideran de manera diferente en esta industria?
Creo que más que hablar de que las mujeres lideramos de forma distinta, habría que hablar de que el liderazgo está cambiando.
En los últimos años se valora más la transparencia, la colaboración, la capacidad de escuchar y construir equipo. Este nuevo modelo se aleja del liderazgo más tradicional y jerárquico que ha sido dominante en muchos sectores, entre ellos el joyero.
Es posible que muchas mujeres se identifiquen con este paradigma, pero no es algo exclusivo de género. No creo que sea una cuestión biológica, sino más bien cultural y generacional.
¿Crees que el consumidor femenino ha cambiado su relación con la joyería?
Sí, claramente. La mujer ha pasado de ser la principal destinataria de un regalo a ser compradora activa. La joya deja de ser solo un símbolo para ser también una forma de expresión y de identidad.
Además, la mujer actual tiene un consumo mucho más consciente: está más informada y es mucho más exigente en términos de diseño, calidad y valores de marca.
Si las mujeres siempre hemos sido las principales destinatarias de la joyería, hoy también somos creadoras, empresarias y técnicas. Esa presencia está humanizando y profesionalizando el sector y ayudando a impulsarlo.
En el caso de las alianzas, esto es especialmente interesante, porque cada vez vemos más parejas que buscan piezas que representen su historia y sus valores compartidos, no solo una tradición. La joya sigue teniendo un fuerte componente simbólico, pero ahora también refleja una elección personal y consciente.
¿Quién fue tu referente cuando empezaste?
Siempre he admirado a mi padre y a mi abuelo, mis predecesores en el negocio familiar. Han dejado un legado intachable y, sobre todo, han confiado muchísimo en mí.
Me he sentido siempre valorada y respetada por ellos, y eso me ha dado la seguridad necesaria para abrirme camino como mujer en la industria joyera, aportando mi propia visión sin perder la esencia que ellos me transmitieron.
Mi reto ahora es continuar ese legado adaptándolo a una industria que está cambiando muy rápido.
¿Qué transformación crees que liderará la próxima generación de mujeres en joyería?
La próxima generación de mujeres va a impulsar, sin duda, un liderazgo más transparente, colaborativo y estructurado dentro de la industria joyera. Las empresas empezarán a funcionar con equipos cohesionados, donde diseño, producción, finanzas y comercial trabajen de manera integrada, comunicando con claridad y alineando cada decisión con una estrategia ética y sostenible.
La trazabilidad de los materiales, la gestión financiera rigurosa y la sostenibilidad dejarán de ser opciones para convertirse en estándares fundamentales del sector.
Las mujeres, en general, nos sentimos muy alineadas con este nuevo modelo de liderazgo —horizontal, ético y orientado al largo plazo—, pero no es exclusivo de nosotras; es un paradigma que hombres y mujeres podemos construir juntos. Al unir nuestras perspectivas y talentos, estamos redefiniendo cómo se dirige una empresa joyera: con visión, responsabilidad y un compromiso real con la excelencia y la confianza del consumidor.
¿Qué tema aún necesita mayor visibilidad en el sector?
Uno de los desafíos más importantes de la joyería hoy es la preservación y transmisión del conocimiento técnico del oficio.
Tradicionalmente, este saber se ha intentado proteger por miedo a la copia y se ha fomentado una manera de trabajar que no favorecía la comunicación ni la transmisión abierta. Además, con la desaparición de la figura del aprendiz, se han perdido muchas horas de formación práctica indispensables para formar a un verdadero joyero. Hoy en día es muy difícil que una escuela imparta todo el conocimiento que requiere el oficio.
Aquí es donde el nuevo liderazgo puede marcar la diferencia. Un liderazgo basado en la transparencia, la comunicación, la colaboración y el trabajo en equipo. En este contexto, las mujeres pueden jugar un papel fundamental, promoviendo acciones que aseguren que la tradición joyera se mantenga viva, evolucione de manera sostenible y fortalezca al sector en los próximos años.
¿Qué significa hoy ser mujer en la industria de la joyería y cómo influye la presencia femenina en la manera de diseñar, comunicar y vender joyería?
Ser mujer hoy en la industria joyera significa tener la posibilidad de participar en todos los niveles de decisión y aportar una visión propia, ética y estratégica, sin tener que justificarse por ello. También implica asumir un papel activo en la transmisión del conocimiento y la formación de nuevas generaciones, contribuyendo a que el oficio se mantenga vivo y evolucione.
La presencia femenina ha ampliado el relato de la joya. Se diseñan piezas que hablan de identidad, autonomía y autocelebración; se comunica desde la autenticidad, la diversidad y la transparencia; y se vende entendiendo que la mujer no es solo destinataria de un regalo, sino una compradora informada y consciente.
Más que feminizar la joyería, creo que estamos humanizándola y profesionalizándola, incorporando más matices, más escucha, más colaboración y más conexión con quien la lleva, y aportando ventajas únicas que fortalecen toda la cadena: diseño, comunicación, gestión y legado.
¿Qué significa para ti el Día Internacional de la Mujer?
Para mí, el Día Internacional de la Mujer es un momento de reflexión y reconocimiento. Reconocimiento a todas las mujeres que abrieron camino en contextos mucho más complejos, y reflexión sobre nuestra responsabilidad actual: seguir avanzando con naturalidad, consolidando los espacios que ellas conquistaron.
Yo me considero una mujer de mi época: crecí con igualdad de acceso a la educación y al trabajo, y he tenido la suerte de poder desarrollar mi carrera con bastante normalidad. Por eso creo que el progreso se construye sumando, hombres y mujeres, y trabajando juntos para mejorar lo que ya se ha conseguido.
No lo veo solo como una reivindicación, sino como una oportunidad para poner en valor el talento femenino, promover la formación, el traspaso de conocimiento y la colaboración intergeneracional, y recordar que la igualdad no es solo un discurso, sino una práctica diaria que impulsa la innovación, la sostenibilidad y el futuro de nuestra industria.

