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martes 13 enero 2026
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Qué esperar del 2026

A diferencia de otros sectores del lujo, la joyería desafía la recesión. Mientras el mercado global de bienes personales de lujo ha perdido millones de consumidores, las joyas continúan creciendo

En un momento en el que la joyería responde a la sostenibilidad, la aceleración digital y a un profundo cambio en los valores culturales, los viejos códigos del consumo comienzan a desdibujarse. La edad, durante décadas el principal criterio para entender al cliente, ya no es suficiente. El mercado actual se define por aquello que las personas creen, sienten y desean expresar.

Hoy, todas las generaciones está unidas por valores compartidos, estilos de vida y una búsqueda común de significado. En este contexto, la joyería se transforma en un lenguaje personal, una extensión del yo y un símbolo de intención vital. Una transformación que sucede en mitad de un gran momento de incertidumbre económica y geopolítica y que definirá, junto a otros factores, el 2026. Y es que, a pesar de la situación actual, ya el pasado año fue un momento de resiliencia en el que la joyería mostró no solo estabilidad, sino que crecimiento. 

Recordamos que el informe The State of Fashion 2026 presentado por BoF y McKinsey anticipa un año desafiante aunque con la joyería cómo una de los grandes protagonistas en cuanto a industrias que evolucionan y se transforman. Mientras los aranceles redefinen el panorama comercial mundial, el sector de la joyería es, según este informe, una categoría emergente con valiosas oportunidades de crecimiento. 

Según el informe The State of Fashion se proyecta que el mercado global de bienes personales de lujo crezca entre 2% y 4% anualmente de 2025 a 2027. Dentro de las categorías de lujo, joyería y artículos de cuero (como bolsos) son de las más resilientes, con estimaciones de crecimiento del 4% al 6% anual para joyería. De hecho, se prevé que la joyería sea la categoría de moda de más rápido crecimiento por ventas unitarias en los próximos años, con un ritmo casi cuatro veces superior al de la ropa. Tanto la joyería de fantasía como la fina crecerán entre un 5,3%  y 5,6 % anual hasta 2028. 

Dentro de esta categoría, el estudio indica que la joyería fina (o premium) es especialmente relevante para el valor total del mercado. Una razón importante para ese crecimiento es el aumento de la demanda de joyería con marca (“branded jewellery”), que en 2024 representaba el 25 % del mercado y creció un 8,3 % anual entre 2021 y 2024, casi el doble del 4,3 % de la joyería sin marca. Para 2025, el 61 % de los consumidores considera que la marca es un factor clave en joyería. Este segmento puede tener precios hasta seis veces más altos que la joyería sin marca, lo que intensifica la competencia entre marcas de lujo tradicionales, firmas de moda y nuevas empresas DTC (direct-to-consumer). 

Círculo Fortuny también publicó recientemente en España el informe de Altagamma, la asociación homónima en Italia, elaborado por Bain & Company, que prevé un crecimiento anual de entre el 4% y el 6% en la próxima década del mercado global del lujo. Un mercado que, según el informe, ha mostrado una fuerte resiliencia en 2025, con un gasto total estabilizado en niveles similares a los del año pasado, hasta los 1.44 billones de euros, a pesar del contexto de incertidumbre económica y geopolítica y de los cambios en las preferencias de los consumidores. 

Entre las diferentes categorías, este informe también sostiene que la joyería lidera actualmente el crecimiento, con entre el 4% y el 6%, impulsada por una demanda resiliente, el atractivo emocional y un aumento de los diseños personalizables. Por su parte, el segmento de la relojería se caracteriza por una mayor polarización, según el estudio, con buenos resultados para los relojes de alta gama, aunque los aranceles y las presiones de precios impulsan el mercado de reventa.

Entre todo ello, otros escenarios influirán en cómo el sector joyero y relojero evolucionará a lo largo del próximo 2026 y, mientras la incertidumbre seguirá presente, las oportunidades también continuarán surgiendo. 

Las citas feriales como punto de encuentro imprescindible

Aunque las ferias del sector siempre han sido eventos relevantes para los profesionales de la industria, en los últimos años se han consolidado como las citas presenciales más importantes. Mientras sirven como termómetro para analizar la salud del sector, también generan un networking y una fortaleza que ha ido crecimiento al mismo tiempo que el sector se transformaba. 

Así hasta consolidarse definitivamente. Por ejemplo, Vicenzaoro January, la primera gran cita de la alta joyería en el calendario internacional de ferias de este 2026, vuelve a colgar el cartel de sold out. Del 16 al 20 de enero, el recinto ferial de Vicenza reunirá a más de 1.300 marcas expositoras procedentes de todo el mundo, consolidando una vez más el papel de Vicenzaoro como plataforma global de referencia para la industria joyera. Al mismo tiempo, esta edición será la última en la transición hacia una nueva era, ya que VOS 2026 presentará el nuevo pabellón reformado. 

Madridjoya también se prepara para una nueva era tras tomar la decisión estratégica que celebrar una única edición anual en septiembre. La organización busca así fortalecer la feria, optimizando la marca Madridjoya y concentrar esfuerzos y recursos mientras que, al mismo tiempo, amplia oportunidades de negocio y capta compradores internacionales. La estrategia clave es reforzar la presencia de marcas, diseñadores y empresas, ofreciendo una experiencia enriquecedora y segmentada. Se priorizará la captación de compradores internacionales, con especial atención en Centroamérica y Sudamérica. La organización afirma que “MadridJoya brillará con el inicio de una nueva etapa en septiembre de 2026“, impulsando la innovación, la calidad y la apertura internacional para mantenerse a la vanguardia.

Otros mercados también crecen y se convierten en un punto importante en el sector. Es el caso de Dubai; la última edición, celebrada a finales de 2025 se convirtió en la mejor edición hasta la fecha, impulsando a la ciudad hacia una posición de liderazgo mundial en el comercio B2B de joyería, gemas y tecnología especializada. Con 5.667 compradores profesionales, el evento registró un crecimiento del 15% interanual, mientras que la participación internacional alcanzó niveles sin precedentes: 3.332 visitantes extranjeros, un aumento del 55%, representando el 59% del total. Un hito que confirma la fuerza de Dubai como centro estratégico para el abastecimiento global en un contexto marcado por la volatilidad del oro, la presión sobre las cadenas de suministro y la necesidad de eficiencia en el comercio internacional.

El rally del oro en 2026 

El oro vivió un año extraordinario en 2025, con una subida cercana al 65%, y la mayoría de los analistas coinciden en que la tendencia alcista del metal precioso continuará durante 2026. De hecho, algunos expertos creen que el precio del oro podría superar los 5.000 dólares por onza en los próximos 12 meses, una cifra que hasta hace poco parecía impensable.

Una encuesta realizada por Goldman Sachs entre más de 900 clientes institucionales reveló que el 36% considera posible que el oro alcance ese nivel en 2026. Otro tercio de los encuestados estima que el precio se moverá entre 4.500 y 5.000 dólares, mientras que solo un 5% cree que el metal comenzará a retroceder. Los propios analistas de Goldman Sachs han proyectado recientemente que el oro podría llegar a 4.900 dólares por onza en el próximo año. Cabe destacar que los grandes bancos de inversión han sido tradicionalmente cautelosos en sus previsiones sobre el oro. En febrero, Goldman Sachs estimó que el precio subiría apenas un 8% durante 2025. Sin embargo, el metal terminó registrando un aumento ocho veces mayor.

En marzo de 2025 el oro ya había subido un 12,7% y desde el inicio del 2024 hasta ese momento, el precio de la onza de oro subía un 45,8%. A finales del año, el oro ya había sobrepasado los 4.000 dólares por onza en una carrera que dejó otros momentos históricos. Después de llegar al máximo histórico de los 4.381 dólares la onza, el metal dorado sufrió su mayor caída en 12 años. Concretamente, los precios del oro cayeron hasta un 5,2% situando a la materia prima por debajo de los 4.150 dólares, siendo esta la jornada más baja para este activo desde noviembre de 2020. 

Aunque, también recordamos que en 2025 el oro experimentó su momento de mayor demanda. Según el informe del World Gold Council (WGC) para el tercer trimestre de 2025, la demanda global de oro alcanzó las 1.313 toneladas entre julio y septiembre, el nivel más alto jamás registrado para un solo trimestre. En términos de valor, esto supone US$146.000 millones, un salto interanual de aproximadamente 44%. La demanda total del oro se sitúa, en el acumulado de los primeros nueve meses del año, en 3.717 toneladas. Esto equivale a un valor de US$348.000 millones, un incremento del 41% respecto al mismo periodo de 2024. El precio promedio del oro durante el tercer trimestre fue de US$3,456 por onza, con un aumento de 40% interanual.

En definitiva, según WGC, el metal dorado alcanzó más de 50 máximos históricos en 2025 y ha acumulado una rentabilidad superior al 60%. Para 2026, EGC prevé que el oro podría avanzar entre un 15% y 30% si se cumplen ciertos escenarios macroeconómicos — sobre todo si se intensifican las tensiones geopolíticas, caen los rendimientos financieros y los inversores buscan refugio en activos seguros. 

Así es que, de nuevo, una estrategia eficaz para el sector será necesaria, teniendo en cuenta que este 2025, la industria de demostrado resiliciencia ante las adversidades y que siempre surgen nuevas oportunidades de fabricación, diseño y venta. El nuevo escenario del 2026 puede representar, una vez más, tanto una oportunidad como un desafío y, en un mercado tan sensible a las oscilaciones del metal, la gestión estratégica del abastecimiento, inventario y precios será clave para adaptarse.

La plata sigue la senda del oro 

En las últimas semanas del año, el precio de la plata renovó sus máximos históricos al situarse por encima de los 67 dólares por onza, en un escenario marcado por la bajada de los tipos de interés y la escasez de existencias.

En el acumulado del año, la plata ha incrementado su cotización un 132,5%. Los analistas de UBS Global Wealth Management Constantin Bolz y Dominic Schnider aseguraron que los precios de la plata repuntaron con fuerza en las últimas semanas del año, impulsados por una sólida demanda de inversión. Para 2026, esperan que la plata siga bien respaldada, “con un interés inversor que debería mantenerse ante la caída de los tipos reales en EEUU, un dólar más débil durante la primera mitad de 2026 y las persistentes preocupaciones sobre la deuda global”.

Resiliencia en tiempos inciertos

El sector joyero y relojero continuará experimentando una transformación que, además, ocurre en un contexto global marcado por la inestabilidad económica y política, con tensiones el cadena de suministro, subidas en el precio del oro y amenazas arancelarias. Sin embargo, lejos de debilitarse, el ecosistema joyero demuestra una notable resiliencia. En 2024, el mercado mundial de la joyería alcanzó un valor aproximado de 366.790 millones de dólares, con una previsión de crecimiento anual del 4,7 % entre 2025 y 2030. 

A diferencia de otros sectores del lujo, la joyería desafía la recesión. Mientras el mercado global de bienes personales de lujo ha perdido millones de consumidores, las joyas continúan, como ya hemos visto, creciendo. Su valor intrínseco, la rareza de sus materiales y su relación duradera con el usuario las posicionan como una alternativa consciente frente al consumo efímero de la moda rápida. 

Su valor intrínseco, la rareza de sus materiales y su relación duradera con el usuario la posicionan como una alternativa consciente frente al consumo efímero de la moda rápida. En un momento en el que los consumidores cuestionan el impacto ambiental y humano de sus compras, la joyería fina se percibe como una inversión emocional y material. 

Este cambio exige a la industria una nueva mirada. Ya no se trata de diseñar para segmentos fijos, sino de crear para mentalidades en evolución. La dirección creativa, la comunicación y el desarrollo de producto deben alinearse con perfiles experienciales, conectados emocionalmente y abiertos al cambio. 

Las joyas ya no son objetos estáticos. Se transforman con el tiempo y adquieren nuevos significados a lo largo de la vida. Son coautoras de historias personales, moldeadas por la experiencia y enriquecidas por la cultura. El futuro del adorno reside en entender la joyería como una conversación viva: entre artesano y usuario, entre tradición e innovación, entre memoria e imaginación.

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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